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Difícilmente veamos la salida desde nuestra posición (desde este tren fulminante). La oscuridad es total. Las estaciones nos confunden… a simple vista son todas iguales, pero cada una implica un misterio y una historia distinta por descubrir. Tienen en común los matices oscuros y algunos colores calidos, el rojo sangre es un buen ejemplo de esto último, no hay luces dentro, es todo muy desequilibrado; cuando presumimos que dominamos al oscuro camino, este que recorremos a diario y en absoluta tiniebla, como acechándonos nos espera un impedimento cual si fuera una araña esperando pacientemente a su próxima presa. Esto se repite en forma cíclica.Luego, también existen las distintas cualidades para cada estación… Hay algunas que tienen aroma conocido, otras tantas desconocidas y tenebrosas, y las ultimas (considero que las mas temidas) esas por las que ya pasamos muchas veces, y en las que nuestra estadía fue inhumana y atrozDentro de las que tienen aroma conocido, las fragancias son muy variadas: ricas, feas, dulces, saladas, agrias, agridulces, florales, etc. El olfato del personaje del primer asiento del primer vagón siempre es el primero en reconocer las estaciones de perfume agrio y termina expeliendo su propio corazón. Es ignorada incluso por nosotros (quienes convivimos a diario con su fisonomía) la cantidad de veces que ocurrió esto en nuestro viaje.Luego, existe también otro personaje en el mismo tren… La peculiaridad de este es que directamente no reconoce los aromas. Es una mujer implacable, de corazón duro y rufián. Ocupa el segundo asiento del segundo vagón, y estamos a la espera de que ese lugar quede inhóspito para poder ajustar nuestro culo en el.Están también, las dos minas del tercer vagón; se sientan juntas en el tercer asiento; seguro se preguntaran ¿como hacen para viajar cómodas?, entonces les debo decir: ese asiento fue adaptado y hecho a medida para que puedan estar a gusto. Entre ellas dos no hay secretos, actúan siempre juntas. Verdaderamente parecen una. Entonces como les venia contando el ferrocarril es habitado por seis integrantes y tiene seis vagones… un héroe por vagón… un semidiós por carro. Muchas veces nos chocamos entre nosotros cuando vagamos errantes en la oscuridad, pero no mantenemos ningún tipo de dialogo ni de relación. Es la más absoluta de las opacidades esta formación.Ayer, por ejemplo, pasamos por una estación y no era la primera vez pero jamás le habíamos prestado mucha atención, por eso su perfume nos desvaneció y disgrego de forma imperceptible. Despertamos al darnos cuenta de que el tren se había detenido ¿era el final del camino? ¿Iba a terminar todo así? Se desvaneció la oscuridad, ahora la luz nos enceguecía... corrimos como desesperados y era tal la ansiedad por salir que nos agolpamos en la única puerta… por primera vez nos vimos las caras… éramos idénticos, lo único que nos distinguía era la expresión del rostro. Cuando por fin pisamos el anden, nos convertimos en uno, caminé hasta el cartel y leí: "Ultima Estación". La claridad me quemaba la piel, y no podía ver nada. Mire la formación inmóvil en las vías y vislumbre que a mi alrededor no había nada mas que un pasadizo. Inmediatamente pensé: "oscuridad, pero es el único lugar a donde ir". Cuando entré una luz azul me recibió, corrí hasta encontrarla y me perdí.Quiero volver al tren, quiero volver a la oscuridad, a las tinieblas, no me gusta la soledad azul, prefiero mis estaciones de ánimo, mis fragantes locuras, mis personajes sicóticos, estoy muerta y la luz azul me mira… me asusta.¿Estoy muerta? ...... ¡Estoy muerta! …… ¿Estoy? ¡Muerta!...... ¡Estoy! ¿Muerta?..... ¿Estoy? Muerta…… ¡Estoy! Muerta…… Estoy ¡Muerta!.....Sin embargo, me siento viva y presa de esta luz azul ¿hay algo nuevo por descubrir? Sigo, perdida… camino y el túnel cada vez es mas largo; ya cambie de piel varias veces en el camino, la luz me acompaña… hablo con ella, sabe todas las historias sobre el tren y las estaciones, sabe todo… es mi amiga fiel, mi única amiga, mi insuperable compañía. De pronto, llego al final del camino, me espera otro tren y todo vuelve a empezar una y otra vez… y así se me va (se nos va) la vida… entre túneles, locuras, estaciones, fragancias, entre la muerte y la vida, así… in eternum, el tipito se nos ríe en la cara, pero sabemos que le pasa lo mismo… su tren es distinto, pero su existencia es igual de cíclica.Ya me acostumbre, no voy a cambiar… ya no tengo dudas.


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